El primer CIS sobre pseudoterapias revela una preocupante desinformación de los españoles
Los expertos critican la inacción de las autoridades y avisan: “Se nos viene encima algo muy grave”
Así empieza una noticia que nos informa sobre la preocupante confianza de los españoles en los remedios y medicinas alternativas, que puede tener consecuencias muy preocupantes en nuestra salud futura.
"Los españoles están instalados en una confusión importante sobre las pseudoterapias, las llamadas terapias alternativas. Y los expertos alertan de que se trata de una laguna grave, más de lo esperado, que puede convertirse en un problema mayor en el futuro. El último barómetro del CIS de febrero incluía una serie de preguntas sobre la salud de los españoles, sus visitas al médico y, por primera vez, una docena de cuestiones en torno a técnicas y productos como la homeopatía y el reiki. Aunque las pseudoterapias no han probado su utilidad frente a ninguna enfermedad, las respuestas de los encuestados reflejan un importante desconocimiento entre la sociedad española de la diferencia que existe entre los tratamientos médicos y los falsos remedios." Reza el artículo.
La mayoría de los españoles no las conciben como algo ajeno a la ciéncia, de hecho para los encuestados estas dos van "muy ligadas".
"La mayoría está confundida, piensa que es un medicamento porque se vende en farmacias, con su cajita, su prospecto, hasta se receta...".
Este último aspecto, el del papel de los profesionales sanitarios, también se resalta en el barómetro: hasta el 18,4% de los que practican estas pseudoterapias lo hacen con el apoyo de médicos o enfermeros y el 14% se informa sobre ellas en centros de salud.Elena Campos, presidenta de la Asociación para Proteger a los Enfermos de la Terapias Pseudocientíficas (APETP). "Se pone de relieve la necesidad de informar a la población en general y también de realizar cursos de formación a los profesionales para que sepan a qué se están enfrentando. No puedes dar por buena una decisión que parece informada, pero que en realidad nace de la confusión", critica Campos.
Este problema que muestra el CIS ya se apuntaba en aquella encuesta de Fecyt, en la que el 53% de los españoles se identificaba mucho, bastante o algo con la afirmación de que los productos homeopáticos funcionan. Aunque solo el 7% estaba muy convencido de que funciona, y según este CIS rondan el 5% los que la consumen cada año, Lobera considera que todas estas respuestas destilan una sensación de batiburrillo en la cabeza de los españoles. "Las conocen e incluso confían, no las usan porque en este momento no tienen necesidad... Me inquieta porque creo que no hay información, la gente no sabe lo que es el método científico, que los medicamentos tienen que probar su eficacia, etc."
Las personas se confunden y relacionan estos remedios naturales con el hecho de ser nada perjudiciales, solo por ser naturales. Los confunden con terapias como el yoga o el taichi, y los que se benefician económicamente de estas alternativas hacen uso de esa confusión para conseguir quela gente pique el anzuelo.
Los datos sociológicos y el análisis de los especialistas recuerdan a casos reales, como el del joven Mario Rodríguez, que murió tras abandonar la quimio durante semanas por un tratamiento alternativo. Este estudiante de Física, que lógicamente no tenía nada contra la ciencia, llegó a las pseudoterapias por recomendación de su entorno, su madre, y el curandero que le trató aseguraba que las vitaminas que le recetaban mejorarían su bienestar. Estaba tan convencido de la utilidad de estos remedios que los estuvo administrando casi hasta su muerte, que fue cuando se dio cuenta de que se había equivocado al confiar en falsos remedios. También recuerda a lo sucedido en Granada en 2010, cuando un brote de sarampión evidenció una red sólida de familias contrarias a la vacunación que obligó a intervenir a un juez para obligarlas. Son situaciones reales, advertencias que muestran que no se han establecido los cortafuegos necesarios para evitar que se extienda la desinformación pseudocientífica. "Gracias al CIS ya tenemos los datos", apunta Campos, "espero que ahora actúen los políticos".















